cuando nervios nuevos piden brisa
¡brisa nueva para gritos puros!,
entonces la voz no debe pasearse sola,
como un capricho más en el tiempo,
justificación de nómina servil
(en la más cobarde oficina de conciencias),
entonces la voz no anda en huérfana
y vibra en notas diferentes el espacio
(¡tan cargado de los hombres con estómago-pensante!)
y sabe de otro modo la palabra,
más que nada a promesa forjada en yunque,
y no hay otro presente en los rostros contraídos
que la andanada de conciencias a tropel.
Vale la noche que arrebaña,
la cadena que recién de tiempos nos enyuga,
en multitudes de tendones que se alzan
arrastrando cuerpos ahítos y tensos;
vale en verdad lo que, a pesar de su muerte,
enseña un llanto diferente
y un modo más viril para vengarla.
Brisas nuevas para esa hornada escasa en primaveras,
tiempo en parto de arrollantes gestos
para fundir el plomo de las falsas estatuas
y arrancar del hondón en que yacían
los justos valores de una tierra.
¡Carga de palmares en nostalgia,
de bohío mil veces en hipócrita
de jinetes viejos sobre potros destetados,
en el hoy que clama por futuros!
¡Gente olvidada de esta tierra verde y triste!,
hizo falta la luz en fuga
para saberte el modo de decir las cosas;
fue necesario el bárbaro torrente de tu sangre
anegando valles y tiñendo ríos
para probar de tu carne la dureza;
y hubo que lanzarse en ochenta y cuatro gestos
sobre el verde que une ambos amores
(de azteca fiero y siboney callado)
Cuauhtémoc y Hatuey, en idéntico aliento
para comprender que estabas vivo.
Pero todo lo ha valido
este hoy distinto que engarrota los músculos
y desata la fe en nuestra tierra;
y sobre los ídolos de barro
(voces de pavo real vistoso)
rotos, sucios y cobardes:
las manos anchas de hombres sin ayer
(clavadas en lo más firme de su historia)
hablan, sobre el mundo nuevo,
¡el verbo recién descubierto para vengar afrentas!

Luis Saíz

Julio 10 de 1957

 

* Este ha sido el poema más conocido de Luís Saíz Montes de Oca.