¡muerte! ¿por qué me huyes?
¿por qué cada vez que tu cuerpo imploro
te alejas de mí como asustada?
¡quiero hablarte! ¡detente! ¡te deseo!
pasas por mi lado envuelta
en un suspiro,
como pasa un malvado
tras cometer un crimen.
¿qué eres? ¿por qué eres? ¿quién soy?
¿por qué no contestas
y sólo me miras con tus ojos vacíos?
¿será acaso porque, precisamente,
eres eso: silencio?
un silencio largo... sordo ... desesperante
(como el mundo sin trinos y sin murmullos de un sordo).
la muerte es un dolor sin gritos
como una película del cine silente,
es un rodar desesperado
por un abismo sin fondo,
es un caer eterno,
es el paréntesis obligado entre dos vidas.
todo eso he leído en tus ojos, muerte,
has pasado junto a mí,
y te he deseado.
te he sentido mujer y como ella, te ansío.
te he sabido hembra muda
quiero probarte en brazos,
besarte en beso sin labios... sin beso,
volar contigo la inmensidad de la nada.
llévame, libérame de este cuerpo
que me ata,
de este accidente inútil
que es la vida.
¡muerte, escucha el ruego
de una vida que te llama!
                     ¡llévame!

Sergio Saiz

29 de mayo