Es tu verde un torcedor
que no duerme,
un poco de mi axila
algo de mi sinsabor.
Es un beso que sabe a robado
es como una hembra
que vende su cuerpo
en camas de cedro
a un burgués ocioso
después de una orgía.
Te he sabido a ti, planta proletaria,
que te has visto acariciada,
a veces ultrajada,
por las bocas infinitas
de un eterno suceder,
sorbida en labios de damas esnob,
poesía en suave
por un hombre de digestión ulcerada
te he visto barata,
llena toda en perfume de pobres
vaciarte en humo, de la boca de un humilde
que vive en el hambre
y muere en la tierra.
He visto la suave carcajada
de tu humo, prostituirse en horas,
ante el encanto pagado
de un político cursi.
Tu destino es triste,
eres para unos hembra ardiente,
tirana que esclaviza su voluntad,
para otros el paraíso artificial,
el cristal irisado
de una vida que nunca verás.
Para los más, la manera fina
y entretenida,
de pasar el tiempo.


Aparece sin título en los originales cotejados. (N. del C.)
Se deduce que el poema esté inconcluso, ya que Sergio siempre fechaba sus
poemas.