• Inicio
  • Condolencias
  • Testimonios
  • Documentos
    • Documentos de la Causa
    • Documentos Políticos de Sergio
    • Documentos Políticos de Luis
  • Obra Literaria
    • Cuentos de Luis
    • Poesía de Sergio
    • Poesía de Luis
    • Prosa Varia de Luis
  • Apuntes
    • Apuntes de Luis
    • Apuntes de Sergio
  • Acotaciones
  • Galería
  • Videos
  • 0

Galería de Imágenes

imgall-ery

Visite la colección de fotos históricas y familiares de los Hermanos Saiz.

Ver Imágenes

Documentos

doc

Aprenda del pensamiento político de Sergio y Luis Saiz Montes de Oca.


Leer

Videos

video

Vea dos documentales sobre la vida y obra de los Hnos Saiz.

 

Ver

ORIGINALIDAD INCOMPRENSIBLE


Yo me reía, con el sol sobre los dientes y sobre la piel, y las olas serviles besándome los pies. Tenía en la boca un sabor único de las orillas con algo de arena y mucho de sol y sal.
Después hacía tres días yo no tenía otra idea que la de suicidarme.
Pero mi afán de originalidad aún no encontraba el modo más único, menos gestado para hacerlo.
¡En realidad yo pensaba encontrar un modo excepcional, nunca visto!
El sol seguía siendo bueno, y la arena gozaba al saberlo como dueño.
Yo también comprendía esos sentimientos, tirado a lo largo, mientras pensaba en suicidarme.
En realidad ya no pensaba tanto en eso. Tres días sin tregua con una idea fija, llegan a cansar. Yo estaba bastante molesto, porque iba comprobando como no era tan inteligente, y la idea de morir distinto y por mi propio descando era tan fácil de realizar. No tenía más ropa que mi carne quemada por el sol, palpitante a todo lo largo del cuerpo.
Era una ropa mía, que no se la debía a nadie, y ningún usurero o prestamista podía ponerme pleito para arrebatármela. Yo siempre he dicho que esa ropa es la más importante que tiene el hombre. Y sobre todo no se la debe a nadie.
Yo odio deber algo. Me desespera saber que dependo de otros "algo" en mi vida. Por eso escogí el suicidio como forma para pasar a la nada de donde salí. ¡Ni en eso permito órdenes o mandatos!
Además el suicidio tiene la emoción de saberlo. Mucho más grande que esperar sin tener conciencia de cuando suceden. Con el suicidio hasta el último instante del comienzo se tiene conciencia plena de los actos.
Un hombre no debe permitir que su condición de tal sea menoscabada nunca; y no tener conciencia y dominio de lo que nos pertenece, es ya un menoscabo.
Pego los ojos a la arena y me maravilla su mundo, tan ajeno al otro que me ha tocado vivir, y sin embargo tan próximo. Muchas veces me he preguntado la razón de que se me haya destinado a ser humano, ¿quién sabe si hay más emoción en ser un grano de arena, o un pedazo de sol, o un trozo de cielo?
La marea va subiendo sin apresurarse mucho, después de todo tiene la seguridad de que nada impedirá su destino. Es algo muy satisfactorio tener esa seguridad de manera en subida, consciente de su propio destino, segura en todo momento, ajena a la duda, al acaso.
Yo voy sintiendo como los tobillos estornudan con la humedad inesperada de las olas.
Un ligero escalofrío me llega hasta las pestañas, y cierro los ojos tratando de conjugar su mala impresión.
La arena más mojada ahora, sigue contenta al saberse esclava del sol.
Yo simpatizo con ella porque la se buena. Además el sabor único de orillas con sal y vida llegada de tantas partes, es algo que cualquier hombre no puede gustar. Yo lo he logrado, porque rompí mi vida con mis propias manos...
                                              
Luis Saíz
Julio de 1957

El sol estaba alegre.

Su cuerpo dorado se rompía sin prisa encima de aquella playa escondida.

La arena mojada por el mar bueno estirábase ante el agradable calor.

Todos estaban alegres. Sol, arena y playa una ancha sonrisa desafiando al mundo.

Yo también estaba contento, tendido a lo largo, sobre las arenas húmedas, de sol y sal.

Un cielo azul le hacía guiños amistosos al mar, que parecía un espejo, aunque no podría precisarse bien quien se reflejaba en quien.

Yo me reía, con el sol sobre los dientes y sobre la piel, y las olas serviles besándome los pies. Tenía en la boca un sabor único de las orillas con algo de arena y mucho de sol y sal.

Después hacía tres días yo no tenía otra idea que la de suicidarme.

Pero mi afán de originalidad aún no encontraba el modo más único, menos gestado para hacerlo.

¡En realidad yo pensaba encontrar un modo excepcional, nunca visto!

El sol seguía siendo bueno, y la arena gozaba al saberlo como dueño.

Yo también comprendía esos sentimientos, tirado a lo largo, mientras pensaba en suicidarme.

En realidad ya no pensaba tanto en eso. Tres días sin tregua con una idea fija, llegan a cansar. Yo estaba bastante molesto, porque iba comprobando como no era tan inteligente, y la idea de morir distinto y por mi propio descando era tan fácil de realizar. No tenía más ropa que mi carne quemada por el sol, palpitante a todo lo largo del cuerpo.

Era una ropa mía, que no se la debía a nadie, y ningún usurero o prestamista podía ponerme pleito para arrebatármela. Yo siempre he dicho que esa ropa es la más importante que tiene el hombre. Y sobre todo no se la debe a nadie.

Yo odio deber algo. Me desespera saber que dependo de otros "algo" en mi vida. Por eso escogí el suicidio como forma para pasar a la nada de donde salí. ¡Ni en eso permito órdenes o mandatos!

Además el suicidio tiene la emoción de saberlo. Mucho más grande que esperar sin tener conciencia de cuando suceden. Con el suicidio hasta el último instante del comienzo se tiene conciencia plena de los actos.

Un hombre no debe permitir que su condición de tal sea menoscabada nunca; y no tener conciencia y dominio de lo que nos pertenece, es ya un menoscabo.

Pego los ojos a la arena y me maravilla su mundo, tan ajeno al otro que me ha tocado vivir, y sin embargo tan próximo. Muchas veces me he preguntado la razón de que se me haya destinado a ser humano, ¿quién sabe si hay más emoción en ser un grano de arena, o un pedazo de sol, o un trozo de cielo?

La marea va subiendo sin apresurarse mucho, después de todo tiene la seguridad de que nada impedirá su destino. Es algo muy satisfactorio tener esa seguridad de manera en subida, consciente de su propio destino, segura en todo momento, ajena a la duda, al acaso.

Yo voy sintiendo como los tobillos estornudan con la humedad inesperada de las olas.

Un ligero escalofrío me llega hasta las pestañas, y cierro los ojos tratando de conjugar su mala impresión.

La arena más mojada ahora, sigue contenta al saberse esclava del sol.

Yo simpatizo con ella porque la se buena. Además el sabor único de orillas con sal y vida llegada de tantas partes, es algo que cualquier hombre no puede gustar. Yo lo he logrado, porque rompí mi vida con mis propias manos...

 

 

Julio de 1957

Enlaces de Interés

  • Asociación Hermanos Saiz  
  • Visita el  Museo Hnos Saiz en PInar del Rio 



Este sitio web fue creado por el Grupo de Desarrollo y Diseño Web de la Dirección de Informatización de la Universidad de Pinar del Río, agradeciendo especialmente a Lic. Luis Alberto Figueroa Pagés, escritor e historiador, estudioso de la vida y obra de los Hermanos Saiz. El diseño y la programación estuvo a cargo de Lic. Alberto Pérez Pérez