Sólo los que sufrimos sabemos amar, sólo los que no hemos logrado lo que deseamos, sabemos amar; y ese amor reprimido se transforma acaso sabe Dios por qué mágico don en silencio, en un silencio sufrido, triste. Porque es triste todo lo que no tiene esperanza, todo lo que sabemos no será realidad, solo silencio duro y profundo.
Sólo Dios y mi alma saben cuantas veces yo he querido salir de mi "sufrido silencio", salir del cautiverio que el Mundo y las circunstancias me han impuesto, huir así como huye la noche cuando los rayos salvadores del sol anuncian un nuevo día, fugazmente,....... sí, muchas veces..... y también sólo Dios y mi alma saben que nada más he podido hacer que sufrir y callar.
Muchas veces cuando solo, me encuentro en los oscuros rincones, pienso detenidamente, y siento como si una fuerza nueva, engendrada por las tinieblas, corriera por mi cuerpo, inundara mis venas y me arrastrara a hacerlo frente al mundo, me invitara a erguirme dignamente, elevando la frente, mis pensamientos, para reprocharle tantas cosas... pero es raro cuando impulsado por esa fuerza extraña de penumbra, a la claridad del día, a la dureza de la realidad, siento como me abandonan las fuerzas, como desfallecen los ánimos, cae mi cabeza arrepentida, descienden mis pensamientos maltrechos y triste y solo, huraño a veces, vuelve a su rincón mi alma. Trémula, a soñar, a sufrir y a callar......
Mis sueños son la única salida  a mis penas, ¡sueño tanto! tanto como callo, quizás más. ¡Si mis sueños se trocasen en realidad, en dulce realidad !que feliz sería, que dichosa se sentiría mi alma, acaso hasta lloraría talvez algunas lágrimas correrían por mis mejillas! y hace ya tanto tiempo que no lloro! mi sufrir no me deja llorar, pues aunque parezca extraño cuando se sufre mucho, hondo, no se llora, sólo se calla, el silencio sustituye al llanto y reconforta más.
Yo callo porque condeno al Mundo, al Mundo que me hace sufrir, que me hace padecer y soñar imposibles; con mi silencio condeno con mi boca sellada y mi corazón destrozado, con esta pena inmensa que no se aparta de mí, condeno, condeno y odio....¡sí odio! aborrezco a esos que han reducido mi existencia a tres palabras.... "sufrir y callar".....

Luís R. Saíz Montes de Oca