Y ni valieron tus glorias de otros días
ni los ruegos humildes que le hacías.
Y aunque la muerte tuya
a otros cause pena;
a mí tú sabes bien
que me da alegría.
Y soy feliz hoy, en este día,
en que otros lloran sobre tu cuerpo inerte
porque sé que ya más nadie que yo
¡¡¡podrá tenerte!!!