todo eso aún recuerdo de ti.
Pero lo que olvidado he,
lo que como cosa fugaz se fue,
de lo que nada recuerdan
ni mi alma, ni mi mente,
son los pasados instantes
de nuestro amor torturante.
Trato de saber el porqué
de todo lo olvidado,
pero aunque mucho intente,
recordar aquel amor,
aunque con ardor trate,
nunca, recuerdo lo amado.
Mas siempre recuerdo
tus dientes de nácar,
tu boca de lirio;
y el verdor de aquellos ojos
¡que fueron mi delirio!